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Los Universales y la Libertad.
Armando Ribas
Es realmente sorprendente que un tema trascendente, tal cual es la conceptualización de los universales, haya sido totalmente ignorado y diría, hasta incomprendido por la mayoría. La política, lamentablemente atrapada en la falsa alternativa izquierda y derecha, parece no haber tenido conciencia de la problemática que plantea la definición de los universales. A partir de esa ignorancia, la palabra "democracia" más que una forma de gobierno ha sido convertida en un adjetivo sinónimo de virtud política.
El mundo vive hoy políticamente confuso, pues los vocablos políticos apenas alcanzan a describir realidades, y esa confusión se encuentra en la falacia de la ¨globalización¨ que si existiera, en el sentido que se la describe, no habría explicación para el terrorismo religioso y racional que aún pervive. Que le pregunten a los colombianos si existe o no, ya que difícilmente se encuentra entre los FARC o el LMN algún musulman.
La confusión llega a mi amigo Mario Vargas Llosas quien en una entrevista reciente señaló que en algunos casos él era de izquierda. Y ¿qué quiere decir izquierda y derecha? Y ahí está el problema, pues la connotación popular de esa nomenclatura es que izquierda representaría los intereses de la mayoría, en tanto que la derecha, por el contrario, representaría el interés de las minorías o sea de los ricos frente a los derechos de los pobres. Ante esa falaz dicotomía, la demagogia priva sobre los derechos, y ésta constituye de por sí un valor en el que se asienta al populismo.
El problema más profundo pues, no es la alternativa política entre ricos y pobres, sino el dilema de los universales. A partir de la definición de los mismos se determina la ética social en que se sustentan los diferentes sistemas políticos. No obstante, esta problemática aparece como esotérica ante el común de la gente, y no sabe cuánto su vida depende de la respuesta a la misma. Esta discusión, que aparenta ser semántica, implica la definición misma de la naturaleza. Debo recordar entonces que el realismo frente al nominalismo de los universales fue planteado originalmente por los griegos.
Ya en el "Meno" (380 AC) Sócrates postula que antes de discutir el común denominador de las virtudes es necesario saber qué es la virtud. Pero yo no pretendo en este caso discutir la moral sino la problemática que entraña la relación entre los universales y los particulares. En ese sentido es interesante destacar la diferencia trascendente entre existencia y ser. De conformidad con Bertrand Russel:¨existencia implica locación definitiva en tiempo y espacio¨. Y así da el ejemplo de que los pensamientos, los sentimientos, la mente y los objetos físicos existen, los universales no existen.
La anterior observación me parece sumamente interesante a los efectos de la discusión que nos ocupa. Más allá de que no coincidimos con algunas conclusiones de Russell, es importante reconocer que la palabra "idea", ha conducido a muchas confusiones, y particularmente en el caso de Platón, cuando éste las define como los arquetipos, realmente estaba refiriéndose a los universales. Por tanto, igualmente si no coincidimos con el concepto de sustancia aristotélica sí compartimos su criterio respecto al error platónico de considerar a los universales independientemente de los particulares.
Si bien es cierto que nuestro conocimiento avanza a través de abstracciones generalizadoras, no es menos cierto que el conocimiento es contingente y por tanto es una aberración confundirlo con ¨verdad¨ por más que la realidad existe objetivamente. Debo recordar las palabras de Tocqueville al respecto: ¨Las ideas generales en nada atestiguan la fuerza de la inteligencia humana, más bien su insuficiencia, porque no hay seres exactamente iguales en la naturaleza, no hay hechos idénticos...¨ Y en forma un tanto jocosa Taine dice: ¨Nada más peligroso que una idea general en cerebros estrechos y vacíos... Fatalmente y bajo la presión de las circunstancias, nacerán ya consecuencias anárquicas, ya consecuencias políticas¨.
A través de lo dicho anteriormente, nos vamos acercando al absolutismo de la razón que surgió del Iluminismo como supuesta antítesis del absolutismo de la fe. Y el problema, tanto en un caso como en el otro, es que de allí se pretende la existencia de esos absolutos universales por sobre la realidad de los particulares .En otras palabras, el hombre como concepto universal hace desaparecer la realidad del hombre particular. En esta circunstancia reside la antítesis, entre el colectivismo, sustentado en el realismo de los universales y el individualismo que toma lo particular tal como lo señala Russell, la única existencia verdadera, precisamente por que es, si se quiere, fugaz y perecedera. Lamentablemente, la palabra individualismo, ha sido políticamente descalificada como expresión del egoísmo de algunos en contraposición de la ¨generosidad¨ de la mayoría. Pero ese mismo individualismo, se manifiesta en su peor expresión cuando, cubierto con el manto sagrado de los ¨universales¨ se enquista en el poder político del Estado.
En una primera instancia histórica esa razón de ser, se sustentaba en el poder divino de los reyes. Fue John Locke quien en su Primer Tratado del Gobierno Civil desvirtuó esa posibilidad ,y en el Segundo se podría decir que descubrió que el ¨rey estaba desnudo",y así manifiesta que los reyes también eran hombres. Esta expresión desvirtuaba las pretensiones de Hobbes quien en su Leviatán, había definido al Estado como el ¨Dios mortal¨ inspirado por el ¨Dios inmortal¨. Pero llegó el Sr. Jean Jacques Rousseau, y después de descalificar la propia existencia, sosteniendo que las ciencias y las artes propiciaban la corrupción de las costumbres, y de culpar a la propiedad privada como el origen de las desigualdades del hombre (comunismo simple: la tierra no es de nadie y los frutos son de todos) se inventó una nueva entelequia: la voluntad general a través de la soberanía indivisible o inalienable.
Con esta proposición surgió la soberanía del pueblo, que yo denominaría la transubstanciación del derecho divino de los reyes al derecho divino de los pueblos. Esa fue la substitución de Dios por la diosa Razón que dio origen al crimen de Occidente, la Revolución Francesa, y el devenir de los sistemas totalitarios que han asolado al mundo en nombre del pueblo (socialismo) y de la nación (nacionalismo). En el camino quedaba inerme el hombre de carne y hueso y conculcados sus derechos, descalificados como un individualismo egoísta contrario per se al interés general o bien común según se prefiera una u otra definición.
A esa concepción deificatoria del Estado contribuyó decisivamente Wilhem Hegel, por más que Fukuyama lo haya declarado republicano. Pero no en menor medida el genio de Konigsberg, Emmanuel Kant. Fue Hegel quien dijera que ¨El Estado es la divina idea tal como se manifiesta sobre la tierra ¨ y de allí surgieron las siguientes conclusiones: ¨El Estado es la realidad de la idea ética... así como este fin último tiene el más alto derecho frente a los individuos, cuyo deber supremo es el de ser miembro del Estado.
En las expresiones anteriores nos encontramos con la mayor contradicción al principio lockeano del gobierno civil. Es decir el gobierno formado por hombres para la defensa y protección de los derechos individuales: la vida la libertad la propiedad y el derecho a la búsqueda de la propia felicidad. Pero no es menos cierto que igualmente Kant en su "Teoria del Derecho" que forma parte de "La Metafisica de la Moral" habia abrevado en las fuentes Rousseaunianas de la soberania” y escribió: "El poder legislativo puede sólo pertenecer a la voluntad unida del pueblo. Como todo derecho emana de este poder, las leyes que promulga deben ser absolutamente incapaces de hacer una injusticia a alguien". Como podemos ver, para Kant no hay derechos previos a la ley, sino que surgen de la voluntad soberana del pueblo, y al respecto dice:"Una ley que es tan sagrada que es practicamentre un crimen dudar de ella y suspender su efectividad". Y continua diciendo:"Eso es lo que yo quiero decir cuando digo que toda la autoridad proviene de Dios; que no es una derivacion historica de la constitución civil, sino una idea expresada como un principio práctico de la razón, que requiere que todo hombre obedezca a la autoridad legislativa en el poder cualquiera fuera su origen... De aquí sigue que el soberano de un Estado sólo tiene derechos en relación a sus subditos y no deberes coercibles".
Unos cien años despues de Locke vuelve el derecho divino de los reyes a traves de la razón, y Hegel le da su mayor expresión a este logoteismo, que se constituye en la base filosofica del nacionalismo y del culto a la guerra, frente a la concupiscencia de los intereses comerciales.(sic) O sea, de ahí surge la derecha fascista, tan anticapitalista como desde la otra vertiente de la razón lo fuera la izquierda marxista. Así, Marx en sus "Escritos Filosoficos" pretende destruir la idea ética del Estado, al que considera el instrumento de la burguesía para imponer la explotación y la alienación del hombre. Consecuentemente propone sustituir al Estado por la otra entelequia universal, la dictadura del proletariado. A través de Marx reaparece el Rousseau romántico en la escena y así se entrelazan el racionalismo y el romanticismo para crear el totalitarimo de izquierda, sustentado en el pueblo. Y he dicho racional, por mas que Ludwig Von Misses considera al marxismo como contrario a la lógica, a la ciencia y al pensamiento(sic).
Las anteriores reflexiones me parecen de la mayor importancia para intentar comprender al mundo en que vivimos, todavía imbuido de la ética de los universales. Así, priman el nacionalismo y el socialismo, y en función de ellos prevalecen los enfrentamientos, ya fuere promovidos por la fe (musulmanes) o por la razón (FARC, ETA etc.).
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