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Aún
reina en América Latina el malicioso
"Braden o
Perón"
Armando P. Ribas, julio, 2004 El nuevo candidato a presidente por el partido Blanco en el Uruguay ha aprendido la lección: en América Latina -donde la democracia se confunde lamentablemente con el sufragio universal, que como dijera Alberdi, de la universal ignorancia- las elecciones se ganan estando en contra de Estados Unidos. "Braden o Perón" fue el primer ejemplo de esta sabiduría maquiavélica que ha adoptado América Latina en una versión revisada de El Príncipe. Así, el señor Larrañaga, candidato por el partido Blanco, ha manifestado su decisión de restablecer las relaciones del Uruguay con Fidel Castro. Es significativo que en este partido fue figura fulgurante Luis Alberto de Herrera, quien escribiera nada menos que en 1910 su obra magna: La Revolución Francesa y Sudamérica. Allí, el indudable caudillo uruguayo destacaba ya las diferencias sustanciales que había entre la Revolución Francesa y la Americana, y que hoy explican con holgura el enfrentamiento entre Estados Unidos, Francia y Alemania. Así escribió: "Nuestro criterio político aun se resiente en la reproducción íntegra del malsano sofisma francés. Bajo su errado consejo entendimos a la igualdad en su más extendido concepto, aplicando a la definición de la libertad cívica idéntico criterio disolvente. Por esas virtuosas avenidas estábamos ciertos de alcanzar el reinado idílico de la fraternidad... La historia de América del Sur cuajada de hecatombes y de desastres institucionales, está ahí de pie, temprana y dolorosa, para mostrar la catástrofe a que nos condujo la ajena abstracción." "...Los dogmas inflexibles de la Revolución Francesa mandaban estrellarse contra la realidad. En su nombre y por su por su orden, las sociedades sudamericanas han caído y siguen cayendo en el abismo de la mentira institucional que concluye en la guerra civil... ¿Acaso el delirio avanzado del sufragio universal, de la igualdad absoluta y de la democracia pura no aumentaban la intensidad del mal orgánico por el hecho de escudar con teorías a una gran fuerza imperfecta?" ATERRADORAS Pregunto: ¿estas palabras escritas hace casi un siglo no parecen definir la evolución de nuestro continente al sur del Río Grande, después de la irrupción de la democracia, con la que creíamos había sido el fin de la subversión y de la denominada guerra sucia? Estas palabras suenan hoy más aterradoras que nunca, cuando se cumplió el 14 de julio pasado el 215º aniversario de aquel crimen que se iniciara con la toma de la Bastilla, pero que hiciera eclosión con el terror y la guillotina. Más aún, cuando la poblada criminal entró en las tullerías, matando a la guardia suiza y destrozando todo bajo las órdenes de Danton. ¿Alguna similitud con la Legislatura? En fin, todavía padecemos los efluvios de aquella revolución que en Europa desembocara en el fascismo, el nazismo y el comunismo y en Cuba finalmente en Fidel Castro. Pero por supuesto ahora también el Presidente de México ha hecho pública su decisión de restaurar sus buenas relaciones con Cuba. Así, la democracia en América Latina se construye mediante la vocación antiamericana, que en el orden interno no tiene otro significado que la violación de los derechos individuales en nombre del pueblo. Así como dijera Alberdi: "El tirano es omnipotente porque su tiranía es la del pueblo por el pueblo... Es el despotismo personal de un hombre constituido y ejercido en forma de libertad popular... el pueblo avasallado por el pueblo o más bien dicho en nombre del pueblo". Esa es la tendencia que hoy encontramos en casi todos los países de América en la que Cuba se encuentra a la cabeza, pues ha sido el extremo de lo que Alberdi denominara la libertad latina: "Es la libertad de todos refundida y consolidada en una sola libertad colectiva y solidaria, de cuyo ejercicio exclusivo está encargado un libre emperador o un zar liberador". Así, en ese camino, está Chávez en Venezuela; amenaza Evo Morales en Bolivia y su movimiento indigenista, igualmente se atenta contra la legitimidad política en Perú y en Ecuador. Del otro lado del espectro de la tiranía del pueblo nos encontramos con el oscurantismo de la razón, y las FARC asuelan a Colombia en nombre de la igualdad. Aquella igualdad revolucionaria a que se refiriera Herrera y que Tocqueville definiera como: "ideas hostiles al individuo, contrarias a los derechos particulares y amigas de la violencia".Nos queda Lula en el Brasil, donde reina la duplicidad y se desconoce el rumbo definitivo de su gobierno. Lo que se percibe al menos es un intento de política, llamémosle sensata, mientras se usan todos los artilugios posibles de la demagogia de la izquierda. Entre tanto, el Mercosur sigue la pauta del realismo mágico latinoamericano, que parece florecer en otro nuevo intento el Sacro Imperio Franco-Germano que responde al nombre de Unión Europea. ¿VAMOS BIEN? ¿Y hacia dónde va la Argentina regida por un gobierno cuyo origen es decididamente inconstitucional y su política refleja la violación pertinaz de los derechos garantizados por la Constitución Nacional? Surgido de un golpe de Estado se sustenta como legítimo a partir de las leyes inconstitucionales que son la ley de acefalía y la ley electoral. Pero la impunidad que otorga la cobertura falaz de las instituciones en nombre de la deidad del pueblo garantiza la inseguridad jurídica que reina. Así, confirma la inseguridad en la vida, en la libertad y en la propiedad, la acción del poder político, en nombre de la preocupación por la pobreza. Los descamisados estaban representados por Evita, y los piqueteros sean oposición o parte del gobierno democrático, ¿hay alguna duda de hacia dónde nos quieren llevar, o sea de la anarkía a la diktadura, ya que toda oposición es considerada una conspiración? No nos dejemos obnubilar por la situación de una recuperación económica, mientras los hechos de la Legislatura han sido el colofón de la violencia callejera a la que se refiriera Lenin en su Qué se debe hacer. Entre tanto, ¿qué hace la política de Washington respecto al continente? ¿Qué puede hacer cuando la defensa de los principios que supuestamente definen la legitimidad del sufragio universal se concentran precisamente en la legitimación de la impunidad política y de la violación de los derechos individuales? Más aun, el antiamericanismo, que no es patrimonio de nuestra cultura, sino que viene envuelto en el aura del racionalismo y el romanticismo político europeo, determina el triunfo pertinaz de las izquierdas en el continente (excepción hecha de Chile). Se ha acusado al gobierno de Bush de no ocuparse de América Latina. ¿Qué quiere ello decir? Cualquier intento de influenciar una política de respeto los derechos individuales tiene que verse encubierta bajo el manto sagrado de los derechos humanos, cuya esencia son precisamente los privilegios sociales que son la esencia de la impunidad del poder político bajo la sombra del clientelismo (véase el estudio de la Fundación Atlas al respecto). De cualquier otra manera, aparece el lema virtuoso de "Braden o Perón" y la presencia estadounidense representa el pecado por antonomasia de la violación de las soberanías nacionales (véanse los dichos de Castro, Chávez y Bielsa) o la injerencia de los asuntos internos. BUSH, CRUCIFICADO Lamentablemente, la política de Bush ha sido tildada de unilateralismo y crucificada ante la patria del multilateralismo, tal como lo fuera en su oportunidad el hoy recordado Ronald Reagan, cuando calificó al Imperio Soviético como el imperio del mal. Hasta Gorbachov se dio cuenta de que tenía razón. La realidad es que, no obstante la decisión respecto a la invasión a Irak, el poder de Estados Unidos no se efectiviza de manera tal de que sea respetado por el mundo, sino por el contrario para ser denostado en particular por el presidente del país al que debemos el crimen de lesa humanidad de haberle hecho creer al mundo que la libertad surgía del crimen y del terror cubierta por un gorro rojo. Léase Francia. Ya los norteamericanos debieran haber aprendido que su alternativa no es entre ser odiados o amados, sino entre ser respetados o simplemente denostados. Así creo que debemos en este aspecto los postulados de Hamilton y abordar lo que se puede considerar el dilema de Jefferson, tal como lo expresara Robert W. Tucker y David C. Hendrickson en Foreign Affairs: "que Estados Unidos podría tenerlo en ambos sentidos, que podría disfrutar los beneficios del poder sin caer víctima de las consecuencias normales de su ejercicio." Hamilton, por el contrario, había señalado a Pickney que "la diferenciación entre hacer felices a los ciudadanos internamente o hacernos respetar en el exterior es falaz; la tranquilidad y la felicidad internas dependen de la suficiente estabilidad y fuerza de hacernos respetable en el exterior." La existencia de Fidel Castro en Cuba como paladín del antiamericanismo en el continente y de facto de nuestras virtudes democráticas es la prueba de que se ignoran los principios de Hamilton. Así se ha sostenido lo que he denominado una guerra sin batallas, en la que la presencia de Castro es prueba de su triunfo de David frente a Goliat. |